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lunes, 13 de junio de 2016

EL MAR

En el camarote de un barco rumbo a España, se encuentra el Capitán del Barco, Oliver, junto a su amada esposa, Sarah y su hijo John.

El amor no tiene límites.

Este microrelato, es el realidad un fragmento del libro EL ÁNGEL NEGRO de Nieves Hidalgo.
Espero que os guste.

"Como si el pequeño los hubiera oído, gimoteó en su cuna. Sarah abandonó los brazos de su esposo para acudir a su llamada y a Oliver se le inundó el corazón cuando volvió con el niño en sus brazos.

Lo maravillaba el modo en el que el pequeño John se calmaba en cuanto sentía cerca el pecho de su madre. Fascinado, veía la conexión madre-hijo, un lazo invisible que permanecía incluso después de cortar el cordón umbilical, y casi se sintió un intruso.

Sarah ofrecía ya el pecho al niño, que se sujetó a él con su puñito, reclamándolo con plenos derechos. Estiró una mano, llamándolo y Oliver se les unió abrazando a ambos. Por unos instantes, John dejó de mamar y unos ojos enormes y verdes esmeralda, como aguas del Caribe, escrutaron el rostro moreno de su padre. Dejó escapar un gorjeo y regresó a la posesión del pezón. 

Sarah se recostó sobre el pecho de su esposo sin dejar de observar el cabello socuro de su hijo. La embargaba una dicha increíble. Allí, en aquel camarote, rumbo a España, estaba todo lo que necesitaba: el amor de sus dos hombres. Entrelazó los dedos con los de Oliver, que se los estrechó con fuerza.

Depositó al bebé en su cuna y lo arropó con mimo infinito. Antes de cubrirse el pecho, Oliver se apoderó de él acariciando su contorno. Ella le palmeó en la mano, pero no se tapó, sabía leer muy bien el fuego de sus ojos verdes.

-¿Es que no puedes esperar?-
-Me tientas demasiado como para que no repitamos. Y te hago gozar bastante como para que te resistas.Te demostaré que no miento...-
Ella cedió a un arrebato de picardía. Colocó las manos sobre el pecho musculoso y sus dedos lo acariciaron sensuales, explorando provocativamente de arriba abajo.

-¿Lo harías, mi amor? ¿Me lo demostrarías una vez más esta noche?-

Él devoró su boca, la levantó en brazos y la llevó a la cama. El niño se removió en su cuna.

-John, ahora no, ¡por todos los infiernos!- protestó Oliver


La criatura balbuceó, se metió el dedo en la boca y succionó, volviendo a quedarse dormido."

Nos vemos en otra historiaaaaaaa

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